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TUMORES
DEL ESPACIO PARAFARÍNGEO |
Dr. Eduardo Busto*;
Dr Federico Di Lella**; Dr Federico Urquiola*** Sector Cirugía
de Cabeza y Cuello.
Servicio de Otorrinolarinqoloqía. Hospital Italiano de Buenos Aires
RESUMEN
Introducción: Los tumores originados en el espacio parafaríngeo son raros;
representan menos del 0.5 %. EI80 % son benignos.
El propósito
de este trabajo, es comunicar la casuística de tumores del EPF, analizar el motivo
de consulta, la metodología de diagnóstico y el tratamiento. Se hace además
una revisión bibliográfica del tema.
Material y métodos: Se han registrado en el Sector de Cirugía de Cabeza y
Cuello del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano de Buenos
Aires, entre ello de Enero de 1987 y el 31 de Diciembre de 2002, treinta y cinco
(35) pacientes con diagnóstico
de tumor con compromiso del EPF, no se tomaron en
consideración los pacientes
con carcinomas de rinofaringe.
Basados en un algoritmo de diagnostico y tratamiento se comparan los diferentes
métodos de diagnostico, y se analizan la variedades histológicas.
Conclusiones: Los tumores del EPF tienen un crecimiento lento, al que se agrega
una demora en la consulta por parte del paciente.
Es importante seguir una metodología de diagnóstico que permita una
planificación terapéutica rápida y precisa.
La TAC y la Angiografía Digital son métodos de diagnóstico, para determinar
la localización, extensión y vascularización de estos tumores.
El tratamiento quirúrgico es de elección en los tumores, benignos o malignos,
efectuando en estos últimos radioterapia postoperatoria. El abordaje debe ser
cervical, combinado en alguna oportunidad con incisiones endobucales o
craneanas.
INTRODUCCiÓN
Los tumores
originados en el espacio parafaríngeo (EPF) son raros, menos del 0,5%
de las lesiones eervieofaeiales(3,4,8). Me llrath y col. reportaron 112
pacientes con tumores del EPF, en
un período de 30 años en la Clínica
Mayo El 80 % son benignos. Se incluyen tumores primarios, la extensión directa
de tumores de regiones adyacentes, y los metastásicos. Los tumores malignos
pueden invadir el EPF desde la nasofaringe, orofaringe, mandíbula, maxilar
superior, cavidad bucal o glándula parótida.
Los tumores primarios
del EPF pueden invadir el endocráneo, a través del agujero rasgado posterior o
del espacio retrofa rí ngeo.
El propósito de este trabajo, es comunicar la casuística de tumores del EPF,
registrada en el Sector de Cirugía de Cabeza y Cuello del Servicio de
Otorrinolaringología del Hospital Italiano de Buenos Aires, durante los meses
de Enero 1987 y Diciembre 2002; analizando: el motivo de consulta, la metodología
de diagnóstico y el tratamiento. Se hace, además, una revisión bibliográfica
del tema.
Jefe
del Sector de Cirugía de
Cabeza y Cuello del Servicio de ORL del Hospital Italiano de Buenos Aires. **
Residente de ORL de 2° año del Hospital Italiano de Buenos Aires. Residente
de ORL de 3er año del Hospital Italiano de Buenos Aires.
MATERIAL Y
MÉTODOS Y
MÉTODOS
Tipo de
investigación: se realizó un estudio
retrospectivo con revisión de historias clínicas. Población de
estudio: todos los ¡¿>acientes con diagnóstico de tumor del EPF tratados
en el Sector de Cirugía de Cabeza y Cuello del Servicio de Otorrinolaringología
del Hospital Italiano de Buenos Aires, entre el 1 de Enero de 1987 y el 31 de
Diciembre de 2002.
Se excluyeron los pacientes con diagnóstico de carcinoma de rinofaringe.
Procedimiento: análisis de historias clínicas de consultorio, considerando
motivo de consulta, tiempo de evolución, estudios complementarios, vías de
abordaje y tratamiento quirúrgico.
RESULTADOS
Se trataron,
en el Sector de Cirugía de Cabeza y Cuello del Servicio
de Otorrinolaringología
del Hospital Italiano de Buenos Aires, entre ello de enero de 1987 y el 31 de
diciembre de 2002, treinta y cinco (35) pacientes con diagnóstico de tumores
que comprometían el EPF; no se tomaron en
consideración los pacientes con carcinomas de rinofaringe. Los pacientes fueron
19 mujeres y 16 hombres, observándose
una relación de l,18al.
Las edades oscilaron entre los 30 y 80 años, con una media de 45 años. El
motivo de consulta más frecuente fue el tumor lateral de cuello, en 19/35
(54.3%). Le sigue en frecuencia, el antecedente de una o más cirugías previas
en la región cervical con recidiva en 7/35 (20%). Otros síntomas fueron
hipoacusia y acúfeno pulsátil (4/25, 11.4%). Un enfermo (1/25, 4%) consultó
por disfunción témporomandibular; 1/35 (2.9%) por sensación de cuerpo extraño; 1/35 (2.9%)
por tumor de paladar, 1/35 (2.9%) por dificultad en la deglución y uno consultó
por sangrado por boca y nariz (1/31,2.9%). La demora hasta la consulta fue de
seis meses, en promedio. Los tumores fueron veinte de las glándulas salivales
(20/35, 57.1 %); diez neurogénicos, (10/35, 28.6%); tres de origen ganglionar
(3/35, 8.6%); un carcinoma cutáneo (1/35, 2.9%); y un angioma cavernoso
(1/35,2.9%). Entre los 15 tumores benignos de las glándulas salivales, los de la glándula
parótida fueron Adenoma Pleomorfo en 9nce pacientes, Cistoadenolinfoma en dos,
Adenoma Oncocítico uno. La paciente con tumor de paladar correspondió a un
Adenoma Pleomorfo.
Los tumores malignos
(5) fueron Adenocarcinoma (dos), Carcinoma Adenoquistico (uno),
Hemangiopericitoma (uno), todos estos de parótida y una paciente con un
Carcinoma Mucoepidermoide de submaxilar.
Los tumores de origen nervioso correspondieron a cuatro Schwanomas, dos del
neumogástrico y dos del simpático cervical; cuatro Glomus de la yugular y dos
Quemodectomas extendidos al espacio parafaríngeo.
El paciente con
Angioma Cavernoso, correspondió a una lesión extendida desde la rinofaringe a
la hipofaringe, con sangrado importante.
Se realizó examen otorrinolaringológico
(ORL) completo, incluyendo
endoscopía de rinofaringe y faringolaríngea con anestesia local.
Los estudios de diagnóstico por imágenes realizadas fueron:
l. Ecografía, como primer estudio en todos los pacientes (35/35, 100%);
2. Tomografía Axial Computada en 34/35 (97% de los pacientes);
3. Resonancia Magnética Nuclear
en 5/35 (14.3%);
4. Angiografía Digital, como método de diagnóstico y previo a un tratamiento
endovascular (embolización preoperatoria), en siete pacientes (20%). 5. Se usó
punción aspiración con aguja fina en 13/25(37%).
6. Sólo en 2/35 (5.7%) se realizó biopsia previa que eran, una paciente, con
tumor de piel que invadía el EPF , Y otra con un tumor de paladar blando. Todos
fueron operados, la vía
de
Abordaje utilizada
se eligió según el diagnóstico presuntivo.
Se usó el abordaje cérvico-parotídeo, en los tumores de parótida 18/35
(51.4%) y se extendió la incisión hacia adelante en 4/35 (11.4%). Se realizó
vaciamiento radical o radical modificado en 6/35 (17%).
Para los pacientes con diagnóstico de Glomus (4/35, 11.4%), se utilizó la vía
subtemporal de Fish.
La incisión cervical
horizontal 2/35 (5.7%), en los casos de tumores localizados en la bifurcación
carotídea.
La transoral se usó en una paciente con tumor de paladar blando, (2.9%).
DISCUSiÓN
El espacio parafaríngeo es un receso anatómico que se encuentra
delimitado por la rama ascendente de la mandíbula, la glándula parótida, la
mastoides, la columna vertebral y la pared faríngea(9).
Anatómicamente recuerda a una pirámide invertida cuya base está en el cráneo,
el vértice comprende el sitio mayor del hueso hioides, la pared interna está
formada por el músculo constrictor superior de la faringe y la amígdala
palatino, la pared externa (de adelante para atrás) por el músculo pterigoideo
interno y la cara interna de la rama ascendente de la mandíbula, el lóbulo
profundo de la parótida y el vientre posterior del digástrico, la pared
posterior por la columna cervical y la musculatura prevertebral(5).
Puede ser dividida, por la apófisis estiloides, en dos compartimentos, uno Prestileo en
el que encontramos los músculos pterigoideos, la rama ascendente de la mandíbula, el lóbulo profundo de la parótida,
la arteria maxilar interna, el nervio lingual, el dentario o alveolar inferior y
el aurículo- temporal.
En el espacio
retroestileo, se encuentra la arteria carótida interna, la vena yugular
interna, el nervio simpático cervical y los últimos 4 pares craneales. Los
tumores originados en este espacio son poco frecuentes.
El cuadro clínico es inespecífico, la mayoría consulta por tumor palpable o
antecedentes de cirugía previa en la región cervical.
Los síntomas y los hallazgos clínicos en pacientes con una masa que ocupa el
EPF, reflejan el sitio anatómico de origen del tejido y el tamaño del tumor.
Olsen(7), puntualizó que los tumores para ser notados en el examen clínico
deben tener 3 cm de diámetro, por lo tanto hasta que el tumor se hace
evidenciable ya ha pasado un tiempo prolongado, dado el crecimiento
relativamente lento de los mismos. A este hecho se agrega la demora en consultar
por parte de los pacientes, que en la presente serie, fue de seis meses.
En el EPF, se localizan una variedad de tumores(9) incluyendo:
. Tumores
salivales, originados en el lóbulo profundo de la parótida
. Schwanomas
. Paragangliomas
que según el sitio de origen se
denominan:
. Glomus
Yugular, los del bulbo yugular
Quemodectomas, los del cuerpo carotídeo
Glomus intravagal, los del nervio vago
. Lipomas
. Carcinomas
nasofaríngeos
. Metástasis,
las que pueden provenir de nasofaringe, trado rinosinusal posterior, base de
lengua, parótida, orofaringe, mama, pulmón, riñón, tiroides(8).
En la presente revisión correspondieron el 57.1 % a las glándulas salivales:
17% a paragangliomas, 11.4% a schwanomas, 8.6% fueron de origen ganglionar, un
carcinoma cutáneo (2.9%); y un angioma cavernoso (2.9%).
El tumor primario más común es el adenoma pleomorfo, originado en el lóbulo
profundo de la glándula parótida, o en glándulas salivales accesorias. El 2%
de los tumores de la parótida corresponden a tumores del EPF.
Aproximadamente
ellO % de los tumores de la parótida se originan en el lóbulo profundo. De
esos, menos del 1 % 'se extienden al espacio parafaríngeo. También pueden
originarse en tejido salival extraparotídeo.
La frecuencia de tumores salivales malignos, en el EPF, es variable entre 24% y
75%, para diversas comunicaciones. En esta serie fue del 20%, con dos
adenocarcinomas, un adenoquistico y un hemangiopericitoma de parótida y un
carcinoma mucoepidermoide de submaxilar. El tumor neurogénico más común es el
neurilemoma o schwanoma. El sitio de origen generalmente es el nervio vago o el
simpático.
El simpático cervical es el segundo nervio más común de origen de los schwanomas
del EPF. El síndrome
de Claude-Bernard-Horner es raro, pero puede estar presente.
Los tumores pueden
extenderse a través del agujero rasgado posterior al endocráneo, como en una
paciente de la presente serie. El diagnóstico diferencial entre un tumor propio
del foramen de
la yugular y un tumor del EPF extendido al
endocráneo es difícil de realizar.
Se han descripto numerosos tumores vasculares: hemangioma, linfangiomas,
malformación arterio-venosa, aneurismas de la arteria carótida interna, hemangiopericitoma y
hemangioendotelioma, mieloma del EPF.
Los
quemodectomas o paragangliomas que comprometen el EPF se originan tanto en el
neumogástrico como en los cuerpos carotídeos.
Los
paragangliomas vagales son del EPF en dos tercios
de los casos.
En contraste, el tumor del cuerpo carotídeo
que se extiende al EPF
es raro, ocurriendo para distintas series entre el 8 y el 30%. Se presentan
habitualmente como una masa indolora debajo del ángulo mandibular. En ellO al
20 % son multicéntricos, y han sido reportados como más comunes en la mujer.
Hay una tendencia familiar, con factor autosómico dominante.
El paraganglioma vagal provoca un tumor en la pared lateral de la faringe, los síntomas
están relacionados con el compromiso vagal (tiraje o disfonía). Más del 30%
de los paragangliomas vagales tienen parálisis vagal o síndrome del agujero
rasgado posterior. La incidencia de malignidad es del 1 0%, con ganglios
positivos en dos tercios.
Se comunicaron tres casos de paraganglioma vagal como productores de
catecolaminas. Por su potencialidad deberían investigarse todos los
paragangliomas por la posibilidad de segregaraminas activas.
En más del 1 0% de los casos se deben resecar vasos importantes, y también es
posible el daño de los nervios asociados.
Los tumores del cuerpo
carotídeo que interfieren con la deglución o la fonación, comprimen el
paladar o la faringe, o que experimentan un patrón de crecimiento rápido deben
ser resecados.
Los carcinomas epidermoides pueden dar metástasis ganglionares en el EPF, no
infrecuente en carcinomas de cavum, tumores de la cavidad bucal, orofaringe y
hipofaringe. También por carcinomas de tiroides.
Es esencial el estudio por imágenes de todos los tumores del
EPF.
El primero que se realiza es la ecografía, por ser accesible, no invasivo, que
permite evaluar las características del tumor, delimitado, así como guiar una
aguja fina para obtener material para diagnóstico citológico. En todos los
enfermos con tumores localizados en el sector lateral del cuello, sin evidencias
de tratarse de metástasis cervicales de tumores primarios de cabeza y cuello, o
de otra localización, puede establecerse una metodología de diagnóstico,
basada en el examen clínico, otorrinolaringológico y estudios de diagnóstico
por imágenes.
Como lo recomendan Bartoli y colaboraoores(2), dentro del examen clínico, no
debe obviarse la palpación bimanual ya que es una maniobra que puede aportar
datos de valor cuando se trata de tumores pulsátiles.
La tomografía axial computada (TAC), con la ayuda de la sustancia de contraste
endovenoso, establece la relación con el lóbulo profundo de la parótida, y
las características del tumor con el contraste. Se realizó TAC 034/35 (97%) de
los pacientes en esta serie, con cortes axiales y corona les, con y sin
contraste, para determinar la localización y extensión del tumor, y con
contraste para evaluar la vascularización del mismo.
Algunos autores(12) establecen que la variedad de imágenes puede predecir el
tipo histológico del tumor utilizando algunos criterios:
Deformidad y
desplazamiento del EPF
Estructuras adyacentes, en especial el proceso estíleo con contenido del
espacio carotídeo. Compromiso de la vena yugular interna y de la arteria carótida,
por el tumor.
Estudio de la vascularidad del tumor por TAC
Algunos hallazgos en los estudios de imágenes pueden sugerir malignidad:
La TAC puede ser útil para diferenciar los tumores originados en el lóbulo
profundo de la parótida, de los originados en tejido salival extra parotídeo.
La forma de diferenciar entre
esas dos posibilidades
consiste en la observación del plano gra~o que existe entre el lóbulo profundo
de la parótida y el aspecto póstero-Iateral de la masa. Cuando se ve el plano
graso, el tumor es extraparotídeo. Cuando el tumor tiene más de 4 cm, el plano
graso está obliterado y entonces no es posible realizar la diferenciación.
Cuando el tumor es
hipodenso, el diagnóstico diferencial se realiza con lipoma, quiste branquial,
neurofibroma, ganglio necrótico, trombosis de la vena yugular. Si el tumor es
isodenso, se evalúa la relación con la arteria carótida interna, si es póstero-Iateral,
correspondería a un schwanoma, si es ántero-medial a un tumor de glándulas
salivales menores.
Los adenomas
pleomorfos grandes tienen un aspecto menos homogéneo, los neurilemomas pueden
tener áreas de hemorragia, necrosis quística o compresión grasa.
Algunos tumores, como paragangliomas, hemangiomas, hemangiopericitomas,
aneurismas y neurilemomas, captan la sustancia de contraste.
Los tumores preestiloideos desplazan el paquete vásculo-nervioso hacia atrás.
Es importante determinar si existe erosión de la base del cráneo o de la
columna cervical, o progresión a través del agujero rasgado posterior al
endocráneo.
Los tumores retroestiloideos, generalmente, desplazan la arteria carótida
interna en dirección ántero- media!. Para Som, Billery Lawson(l O), el
desplazamiento ocurrió en dos tercios de los neurilemomas evaluados por TAC Los
schwanomas pueden desplazar los vasos en cualquier dirección, por la posición
de los nervios en los que se origina el tumor.
Cuando se intensifica la masa cervical con la sustancia de contraste, se evalúa
si el aumento de captación es uniforme o no. En ambos casos debe continuarse la
investigación a través de una arteriografía, si la captación es uniforme y
el tumor es vascular, el diagnóstico presuntivo es de glomus, y si fuera no
uniforme y avascular, se puede tratar de un schwanoma.
El
estudio de
la vascularización se realizó en el preoperatorio inmediato con el objeto, no
solo de determinar la irrigación arterial y flujo venoso tumoral, sino también
ante la posibilidad de realizar la embolización prequirúrgica.
La arteriografia puede
estar indicada en todos los pacientes con lesiones retroestileas ya que ésta
facilita la planificación quirúrgica mediante el estudio de la relación entre
el tumor y los principales elementos neurovasculares de la vaina carotídea.
Antes de la cirugía es conveniente realizar el test de oclusión de la arteria carótida,
, sobre'
todo ante un tumor malignodel
espacio retroestiloideo, o en tumores vasculares extendidos, que comprometen la
carótida en la base del cráneo.
En la serie de Bártoli y colaboradores(2}, la cirugía
fue ampliada a la carótida interna en 4 enfermos, sobre un total de 43
pacientes tratados quirúrgicamente.
Puede servir para diferenciar entre neurofibroma y pamganglioma, además de determinar el flujo sanguíneo. La relación del tumor con los vasos
permite sospechar el tipo de patología ya que el tumor del cuerpo carotídeo se
encuentra en el ángulo entre la arteria carótida interna (ACI) y la arteria
carótida externa (ACEXT), abriendo sus troncos; y el paraganglioma vagal es
superior y desplaza el cuerpo carotídeo hacia adelante(3). La mayor incidencia
de multicentricidad de los paragangliomas puede ser detectada a través de la
angiografía(4). En la presente serie, uno de los enfermos con glomus yugularis
presento además un tumor cervical dependiente de la arteria faríngea
ascendente y otro de la auricular posterior.
Otra paciente además del glomus de la yugular tuvo un schwanoma del simpático
cervical.
Puede servir para diferenciar
entre neurofibroma y paraganglioma, además de
determinar el flujo sanguíneo. La relación del tumor con los vasos permite
sospechar el tipo de patología ya que el tumor del cuerpo carotídeo se
encuentra en el ángulo entre la arteria carótida interna (ACI) y la arteria
carótida externa (ACEXT) , abriendo
sus troncos; y el paraganglioma vagal es superior y desplaza el cuerpo carotídeo
hacia Adelante(3). La
mayor incidencia de multicentricidad de los paragangliomas puede ser detectada a
través de la angiografía(4). En la presente serie, uno de los enfermos con
glomus yugularis presento además un tumor cervical dependiente de la arteria
faríngea ascendente y otro de la auricular posterior. Otra paciente además del
glomus de la yugular tuvo un schwanoma del simpático cervical.
La RMI provee la
información preoperatoria más útil, sobre la extensión del tumor y su relación
con los tejidos blandos vecinos. La posibilidad de evaluar en los diferentes
planos (sagital, coronal y frontal) es una ve'htaja. Tambiénse puede determinar
la relación de la arteria carótida interna con el tumor. La angioresonancia
puede reemplazar a la angiografía digital en algunos casos. La RMI puede
identificar paragangliomas mayores a 2 cm. Es extremadamente difícil
diferenciar entre tumores malignos y benignos de glándula salival, a no ser que
se observen claros signos de invasión a los tejidos vecinos.
Si después de la historia clínica, y los estudios por imágenes se sospecha de
un paraganglioma, debería realizarse el dosaje de catecolaminas. Los hechos que
podrían hacer pensar en liberación de catecolaminas, podrían ser hipertensión
lábil, temblores, cefaleas, palpitaciones, sudoración. Se buscará ácido
vainillin-mandélico, metanefrinas, dopamina, epinefrina y
noerepinefrina en orina. También se pueden analizar las catecolaminas séricas.
Si se determina que el tumor es secretante, el tratamiento con propanolol y
fenoxibenzaminas, ayudará para controlar arritmias y hipertensión
intraoperatorias.
Tanto en la TAC como en la RMI puede ser difícil de determinar el compromiso de
la arteria carótida. Rothstein, Persky y Horii, en 1988, reportaron la utilidad
de la ultrasonografía para determinar la invasión vascular.
El diagnóstico histológico se realizó en 33/35 por la cirugía, del material
obtenido intraoperatoriamente.
La punción con aguja fina se hizo en todos los casos de tumor de la región
parotídea (12/35), lo que permitió obtener una aproximación diagnóstica. En
un solo caso se realizó punción con aguja fina dirigida por TC, confirmando
que el método no es adecuado para los tumores localizados en este espacio, ya
que los mismos, se encuentran en la vecindad de estructuras vasculares que podrían
ser lesionadas.
La PAAF sería
de utilidad sólo en los casos de tumor salival o en las metástasis
ganglionares, no reportando datos de utilidad en el resto de los tumores
del EPF.
La biopsia
parcial de la lesión se hizo en un paciente que presentaba un tumor de piel que
invadía el EPF y en otro con tumor de paladar blando (2/35).
La biopsia endobucal está contra indicada, puede provocar que la mucosa se
adhiera a la cápsula del tumor, haciendo más dificultosa la remoción del
mismo.
El tratamiento de elección para los tumores localizados en el EPF es el quirúrgico.
Todos los pacientes se operaron (100%).
El principio en la cirugía de los tumores del EPF es el de permitir la
visualización adecuada del tumor, que
asegure la remoción completa del
mismo, con conservación de los nervios y vasos vecinos, y control de la
hemorragia. El abordaje debe ser planificado para poder extenderlo a sectores
vecinos, si fuera necesario.
La morbi-mortalidad debería estar próxima a cero.
La mayoría de los autores coinciden con que el abordaje a los tumores del EPF
debería ser por vía externa.
Los abordajes quirúrgicos pueden ser: 0 Cervical;
- Cérvico-parotídeo;
- Subtemporal de Fish;
- Transoral;
- Combinado transoral-cervical;
-
Cualquiera de los anteriores en combinación
con mandibulotomía.
Una cervicotomía puede ampliarse con osteotomía del
maxilar inferior. La sección de la mandíbula fue descripta por primera vez por
Ariel y coL, en 1954 (1). Ellos proponían la resección del aspecto posterior
de la rama ascendente de la mandíbula con sierra. La retracción mandibular
permite mejorar el acceso al EPF. En su reporte, los autores afirmaron que no
tuvieron que seccionar la mandíbula en ningún caso para resecar el
tumor del EPF,
aún con lesiones mayores á 11 x 9 x 9 cm. Ellos afirmaban que la morbilidad
que ocasiona la sección mandibu/ar justificara la misma para los tumores
benignos. Se pensó que sería necesaria en menos del 10% de los casos.
Otros procedimientos para mejorar el acceso al EPF pueden ser:
* Dislocación de la mandíbula; Sección de la estiloides o del ligamento
estilohioideo;
* Osteotomía
o sección parcial de la mandíbula.
La endobucal ha sido descripta para lesiones originadas en la boca, como ocurrió
en la paciente con tumor de paladar.
Algunos autores describen también la posibilidad de utilizar esta vía para los
tumores localizados en el lóbulo profundo de la parótida,
pero la misma no debería utilizarse en estos casos; por excepción, en algunas
oportunidades se realizó una vía combinada, abordando la región parotídea
por cervicotomía clás.ica y luego de identificado el nervio facial y disecado
el lóbulo profundo, se agregó la incisión endobucal, para completar la exéresis
de una lesión que se extendía a la cavidad bucal.
Se utilizó la vía cérvico-parotídea. En los casos en los que se realizó
además disección selectiva de la primera estación ganglionar se prolongó la
incisión hacia adelante.
Cuando se agregó vaciamiento radical o radical modificado, se utilizó la
incisión de dobles trazos paralelos (de Mc Fee).
La cirugía combinada craneofacial, para los glomus que comprometían el endocráneo,
se realizó con un abordaje subtemporal para descubrir la mastoides, extendida
al cuello, lo que permite el acceso al paquete yugulocarotideo en la base de cráneo
y la resección del tumor cervical que ocupaba
el EPF.
La mandibulotomía
lateral mejora el acceso a la arteria carótida interna en la ase del cráneo.
Fue utilizada en una paciente con hemangiopericitoma del lóbulo profundo que
ascendía a la base del cráneo, lo que permitió la resección tumoral; y en
otra enferma con adenocarcinoma de parótida, con progresión al agujero carotídeo.
En ambas, luego de la intervención se realizó radioterapia externa.
El análisis del seguimiento no tiene valor en esta serie, ya que se incluyen
enfermos con patología tumoral maligna y benigna.
CONCLUSIONES
Los tumores del EPF
tienen un crecimiento
lento, al que se agrega una demora en la consulta por parte del paciente.
Es importante seguir una metodología de diagnóstico que permita una
planificación terapéutica rápida y preCIsa.
La ecografía es un método sencillo que permite establecer la extensión de la
lesión y que puede usarse como primer elemento auxiliar de diagnóstico.
Con la TAC y la angiografía digital se puede determinar la localización,
extensión y vascularización de los tumores del EPF.
El tratamiento quirúrgico es de elección, tanto en la patología benigna como
maligna, efectuando en estos últimos radioterapia postoperatoria.
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